Balón intragástrico:

 

El balón intragástrico es una medida temporal para reducir peso de forma significativa que se contempla en las siguientes situaciones: en pacientes con indicación de operarse pero que debido a su obesidad presentan un alto riesgo quirúrgico, o en pacientes que no precisan operarse en los que el cambio de estilo de vida es poco eficaz. Por estas razones no está indicado en todos los pacientes.

La idoneidad de colocar un balón intragástrico debe ser valorada por un equipo de especialistas que analizarán sus posibles ventajas e inconvenientes. Se suele aconsejar su colocación sólo en aquellos casos de obesidad en los que el IMC es superior a 30. Los pacientes que más se benefician de este tipo de tratamiento son aquellos que tienen un gran sobrepeso (peso > 40% o > 20-25 kg respecto a su peso ideal). Se contraindica la colocación del balón en personas con intervenciones quirúrgicas previas en el estómago, lesiones gástricas importantes, embarazo, o con dificultades para aceptar el tratamiento y seguimiento.

La colocación de un balón intragástrico sólo puede ser realizada por un Médico especialista en Endoscopia Digestiva, y es llevado a cabo bajo sedación profunda y en algunos casos, bajo anestesia general. La técnica se realiza mediante la introducción del balón plegado a través de la boca hasta el estómago. Una vez en el estómago y bajo control endoscópico, se llena el balón con suero salino mezclado con un colorante. El balón quedará flotando en el estómago, reduciendo de forma significativa su capacidad para alojar alimento. La duración de esta intervención generalmente es menor de 30 minutos, y no suele requerir ingreso hospitalario.

Se suele aconsejar retirar el balón no más tarde de 6 meses. Para ello hay que repetir la endoscopia para  desinflar el balón y extraerlo por la boca.

 

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